Crónica del sábado 31 de julio en Lorient

03 agostu 04:03 2004 Imprimir

Un año más el Palais de Congres se hace sombra a las tres de la tarde, mientras tanto la gente aún durme la siesta bajo los árboles del parque Jules Ferry de Lorient. Es el momento del comienzo anual del Trofeo Maccallan de Gaita, el más prestigioso del mundo y que en este 2004 cambia de nombre para cumplir con la ley que no permite vincular marcas de alcohol con concursos culturales. Es el primer añu en que el Macallan es Maccrimmon y también en el que un gaitero bretón se presenta a concurso con las nuevas reglas del certamen estrenadas el año pasado y que hacen a gallegos y asturianos tocar piezas bretonas para resolver los empates que a menudo se daban en el concurso y que siempre acababan con resultados que no satisfacían casi nunca a nadie.

La presencia de un jurado bretón, que al final era siempre el que decidía, se revela ahora más importante que nunca, desde que las piezas bretonas tienen que ser ensayadas e interpretadas por los concursantes.

La XIX edición del certamen agrupaba a 9 concursantes, cuatro de ellos gallegos (Alberto Tojo, Daniel Lumbreras, Brais Paz, y Álvaro Costa) y otros tantos asturianos (Jorge Suárez Carbajal Iñaki Sánchez Santianes, Ángel Domingo y Marco Antonio Guardado) y un bretón, Emmanuel Frin, y por primera vez desde hace mucho tiempo un número exiguo de personas siguiendo las evoluciones de los intérpretes. Las playas que lucían al sol en la costa bretona, y sobre todo Larmor-Plage, podrían interpretarse como las culpables, pero parece evidente que la crisis que se declarara el año pasado también tiene algo que ver. El caso es que ésti se intuía como un año extraño y no pudo selo más. Al finalizar el concurso y antes de que se diera a conocer la clasificación, una amenaza de incendio hizo desalojar el Palacio de Congresos de Lorient y los resultaos tuvieron que conocerse en las calles, entre la confusión de la llegada de los bomberos y los nervios de la gente que no conseguía entender lo que estaba sucediendo.

En todo caso, la actividad principal del Festival de Lorient no podía empezar mejor, porque el ganador del Concurso Maccrimmon, en realidad el Macallan de toda la vida, era un gaitero asturiano, Ángel Domingo, que gracias a una estupenda interpretación de la música bretona cosechó la mejor puntuación del jurado bretón, tanto en las piezas bretonas como en las asturianas y las gallegas, con lo que la ventaja quedó profundamente marcada con independencia de las puntuaciones de los jurados asturianos y gallegos.

El inicio artístico

Antes de que el público aficionado a la gaita de los celtas del sur hubiera de interrumpir la jornada de playa que merecía día tan luminoso como el que premió a Lorient en la primera jornada de agosto, otros ya lo habíamos hecho para disfrutar de la inauguración en la “Galerie Faouëdic” del “Euro Celtic Art”, la exposición que todos los años agrupa en Lorient obras de autores destacados de entre los distintos países celtas con representación en el festival bretón.

El salón homenajeaba este año a Jean Vaugeois, un artista contemporáneo y vivo que logra representar en sus cuadros el corazón de la Bretaña más ancestral y con más raíces en una intepretación personal de los paisajes de la marina de Morlaix. Su pintura emplea técnicas mixtas para hacer una mezcla del paisaje y los materiales coloreados que lo componen, todos unidos y superpuestos en una composición que, además de experimental y creativa, resulta muy decorativa y comercial.

Cada año que pasa se pueden ver mejores trabajos pictóricos en el espacio artístico del festival y la pintura asturiana no va a la zaga de esa situación. Por tanto, merece una atención especial que haremos en otra crónica, además de mencionar la profunda calidad y la diversidad de estilos de los trabajos que Asturies ha traído este 2004 a Lorient.

“La grande nuit des cornemuses”

El estadio de fútbol de Mustoir fue de nuevo el punto final para una jornada memorable de Asturies en los inicios del Festival. Las “pipe-bands” escocesas e irlandesas, las Bandas de Gaitas asturianas y gallegas, las “bagad” bretonas que al principio del Festival de Lorient compiten en el Campeonato de Bretaña de estas bandas de cornamusas, se unen en el campo de fútbol de Lorient y componen un espectáculo musical, acompañado de imágenes gigantes y de proyecciones que no se pueden explicar con palabras. Las noches mágicas del festival son a menudo una cita inolvidable para cualquier persona que se acerque por primera vez al Festival y, desde luego, es cita inevitable para todos los que ya lo conocen sobradamente. En los albores del Festival de 2004, La Banda de Gaites La Reina del Truébano (que ya había desfilado con mucho éxito el viernes 30 de julio por las calles de Lorient) dejaba bien alto el pabellón musical asturiano, junta la Banda de Gaites de Candás, que la seguía en el programa de “La grande nuit des cornemuses”, justo antes de que aparecieran en el estadio las dos bandas campeonas del concurso anual de la Bretaña. Y la noche se alarga después sin límites en el Pub del Festival y en otros lugares, tantos que enumerarlos llevaría más de un día.

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